LITERATURA ESPANHOLA

 

AMISTAD A LO LARGO

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“Amistad a lo largo” es el título de un poema del poeta barcelonés Jaime Gil de Biedma, y me viene al recuerdo a la hora de pensar cómo puedo dar testimonio de mi vinculación con la Academia Espírito-santense de Letras, de relación y colaboración con ella, de lo que ha representado y representa, y qué representación puede tener el que yo pertenezca a ella y esta misma colaboración fecunda. Qué significa esta relación y el cómo se dio y ha transcurrido, qué nos puede decir y nos quiere decir. Creo que muchas cosas. Sencillas y claras pero fundamentales, y que están en la raíz y razón de ser de una entidad de cultura, abierta y que quiere estar impulsada por un espíritu de fraternidad.

Soy académico correspondiente -o membro correspondente- de la Academia Espírito-santense de Letras en España desde septiembre del año 2001. En España y en la ciudad en la que nací y vivo, que es Barcelona. Llegaron unos poemas a un académico de la Academia y se consideró mi nombramiento como académico correspondiente y así se hizo. Ester Abreu Vieira de Oliveira fue la académica encargada de recoger mi diploma como tal de manos del entonces presidente de la Academia, que me envió. Esta acogida a mi poesía y a mi trayectoria de escritor y a lo que pueda representar por parte de la Academia nos dice muchas cosas. Nos habla de su abertura, de su espíritu abierto y fraterno. Y de su voluntad de abrirse y enlazar con un poeta de otra lengua hermana, un poeta de España y la Europa mediterránea y que es de una ciudad que ha tenido y tiene una especial vinculación con América. Nos dice esto, y lo representa. Nos lo dice ya este principio, la voluntad y significación que hay ya y supone mi nombramiento como académico correspondiente. Empieza así y entonces esta amistad, pero ésta es, como dice el título del poema y por esto me la evoca, una amistad a lo largo. Se nos pide un testimonio o un relato, con motivo del centenario de la Academia, de su historia y sus personajes. Pienso que la historia es a veces la de cada día, la sucesión de días y de años y lo que son, lo que significan. La vida misma. Cuando se cumplan los cien años de la fundación de la Academia Espírito-santense de Letras, en septiembre de 2021, hará veinte años que yo soy académico correspondiente de ella en España. Veinte años no es nada, lo sabemos. Como cien. No es nada y es todo. Los años, un lapso largo de tiempo, veinte años o un centenario, necesitan el sentido preciso de los días, una significación que los sostenga. A veces éste se encarna en personas, en obras, en amistades y diálogos entre ellas. Así se ha dado -y ha sido un gozo para mí que así se diera, y el modo en que lo ha hecho- entre mi persona y obra y la gran escritora, profesora e hispanista que es en estos momentos su presidenta, Ester Abreu Vieira de Oliveira. Ha habido un entendimiento entre los dos, una cercanía, una comprensión y una amistad que considero ha sido algo que tiene una especial belleza entre lo que me ha traído la poesía. El arte y el amor por las palabras que pueden ser y dar una amistad. Una amistad a lo largo, y ser un lugar de encuentro. Entre personas. Y una entidad de cultura puede brindar esta ocasión, hacerlo posible. Así ha sucedido a través de la Academia Espírito-santense de Letras. Y creo que esto ha de destacarse y celebrarse como una de sus características, y que le da razón de ser.

He mantenido un diálogo y una amistad a lo largo con Ester Abreu Vieira de Oliveira que ha sido especialmente rico y grato para mí, y a que esto haya podido ser así ha ayudado la Academia. Esto quiero decir. También algo más sobre la amistad y la fraternidad, el lugar de encuentro que pueden ser la poesía y las lenguas. Proust veía a la lectura como una amistad. Decía también que era la iniciadora que nos permitía llegar a estancias de nuestro interior a las que no hubiéramos podido o sabido llegar solos. Es hermoso ver y sentir así la lectura. Creo que así puede entenderse y sentirse la poesía y el amor por las palabras, el dedicar de manera generosa y desprendida la vida a ellas, y que pueden dar lugar a un diálogo y una amistad concretos, entre personas reales que están en espacios geográficos alejados y esta amistad y diálogo a través de la poesía las hermana y las une.

He dialogado y mantenido amistad durante estos veinte años con Ester Abreu Vieira de Oliveira, y a ello ha contribuido la Academia. Nos hemos encontrado en Barcelona, hemos paseado por esta ciudad mía y de todos y abierta a América y hemos dado en ella testimonio de esta razón de vida que nos une que es el amor por la poesía en diversos actos de cultura. Quiero decir más cosas. Que Barcelona es, como la misma poesía, un lugar de encuentro, esto ha sido y así deseo que siga siendo. Es la ciudad en que Cervantes hizo que a Don Quijote le sucedieran cosas fundamentales, como ver el mar y visitar una imprenta. Es la primera ciudad de España a la que llegó Rubén Darío y la última en que vivió en Europa, y en la que fue muy querido. En la que vivieron y escribieron escritores hispanoamericanos que fueron fundadores de sus países, como Rómulo Gallegos y José Rizal. Quiero sentir y pensar que sigue siendo una ciudad abierta, ella también una amistad a lo largo con América. Y con Brasil y su lengua, el portugués. En el palacio gótico frente al mar que está muy cerca de la casa en que se cree vivió Cervantes en Barcelona se escuchó, en el concierto inaugural del XIV Barcelona Festival of Song, el 26 de junio de 2018, un poema hecho canción por un gran compositor brasileño, Edmundo Villani-Côrtes. Era un poema mío, que yo escribí, y que la soprano y musicóloga colombiana Patricia Caicedo cantó en portugués en la traducción que del mismo había realizado Ester Abreu Vieira de Oliveira, como así hizo notar antes de cantarlo. Yo dije el nombre de Ester en el auditorio de la Fundació SGAE Catalunya a petición de la cantante ese día, y pudo de esta manera escucharse en la Sala Mompou. Quiero ver en ese poema escrito por mí y cantado en mi ciudad en portugués en la traducción de esta amiga brasileña y con la música de un gran compositor de este país lo que Borges dijo era la misión de la poesía, “convertir el ultraje de los años/ en una música, un rumor y un símbolo”. Sí, además de la música de este poema en la memoria, y con ella, un rumor y un símbolo. De la amistad a través de la poesía, del diálogo que es y permite la cultura, la fraternidad entre los hombres. Que a veces se encarnan en personas e historias concretas. De ahí que me haya permitido trazar, con los nombres y algunos detalles concretos, el testimonio de esta amistad a lo largo. Que encarnamos pero que, además, me parece, nos dice algo a todos y para todos. Algo en lo que creemos, y que me parece


que es raíz y razón de ser de la existencia de una entidad de cultura como es la Academia Espírito-santense de Letras, y por tanto es algo que también celebramos y por lo que brindamos con ocasión de su centenario. Por esta amistad y diálogo a través del arte y de la cultura, por el entendimiento y fraternidad entre los hombres y las lenguas.


Ester Abreu Vieira de Oliveira me ha enviado su último libro, Epifanias, y lo he recibido con gozo. Con el gozo de que me dé ocasión de leer en portugués, algo que no sólo ella sino todos los académicos de la Academia Espírito-santense de Letras saben que hago con sumo agrado, pues mi participación en el volumen colectivo Torta capixaba III publicado este mes de septiembre, titulada “Porto Lisboa Poesía”, parte de la lectura de dos poetas portugueses -Eugénio de Andrade y Cesário Verde-, y es un texto por ello en el que conviven las dos lenguas, el castellano en que lo escribo y el portugués en que los leo y en el que reproduzco fragmentos de sus poemas. Hojeo este último libro de Ester Abreu Vieira de Oliveira y me parece que en su original mixtura entre memoria, poesía y ensayo ha de encontrar un cauce muy personal para su voz, y del que me siento muy cerca. Me fijo ahora en su subtítulo. El título es Epifanias, y el subtítulo “Como se fossem crônicas”. Hay aparentes contradicciones que así son, sólo aparentes, pues los contrarios pueden fundirse y sumarse. Lo permite y pide el arte, la poesía. La visión espiritual intensa que nos puede evocar la palabra epifanía tiene quizá su contrapunto en el decir que ésta se relata y escribe como si fuese una crónica, tal si el rapto del espíritu pudiera así contarse. Pero sí se puede. Así es la vida. La nota alta y sostenida del espíritu, que puede ser el eje y la razón de fondo, por ejemplo, de una amistad a lo largo, o de una pasión por la escritura y dedicación a ella, tiene, además de ese soplo y fuerza del espíritu, sus concreciones, sus historias, sus personas. De las que se puede hablar y pueden contarse como si fueran crónicas, y que de esta fuerza del espíritu, de esta epifanía, den, quieran, intenten dar testimonio. Así he querido yo hacer con esta amistad a lo largo.

Santiago Montobbio
Barcelona, 7 de noviembre de 2020

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